{"id":1188,"date":"2019-05-24T16:07:58","date_gmt":"2019-05-24T16:07:58","guid":{"rendered":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/?p=1188"},"modified":"2019-05-24T18:25:18","modified_gmt":"2019-05-24T18:25:18","slug":"nunca-supe-contar-una-historia-seduccion-de-los-relatos-y-resistencia-de-la-critica-por-diego-peller","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/2019\/05\/24\/nunca-supe-contar-una-historia-seduccion-de-los-relatos-y-resistencia-de-la-critica-por-diego-peller\/","title":{"rendered":"\u201cNunca supe contar una historia\u201d. Seducci\u00f3n de los relatos y resistencia de la cr\u00edtica, por  Diego Peller"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>I.<\/strong> A fines de los a\u00f1os sesenta, la noci\u00f3n de <em>escritura<\/em>, en su formulaci\u00f3n francesa (Barthes, Derrida, Kristeva, Sollers) y en sus resonancias latinoamericanas (la revista argentina <em>Literal<\/em>, por ejemplo), implic\u00f3 una difuminaci\u00f3n de las fronteras entre literatura, cr\u00edtica y teor\u00eda. Pero este <em>upgrade<\/em> para la cr\u00edtica y la teor\u00eda, que dejaban de ser catalogadas como \u201clenguajes segundos\u201d o \u201cpar\u00e1sitos\u201d en relaci\u00f3n al supuesto \u201clenguaje primero\u201d de la literatura, supon\u00eda en realidad una degradaci\u00f3n de la concepci\u00f3n rom\u00e1ntica de la literatura como lenguaje ad\u00e1nico, fundacional, creador de un mundo <em>ex nihilo<\/em>. La ficci\u00f3n literaria tambi\u00e9n era (como la cr\u00edtica) escritura sobre otras escrituras, significante que remit\u00eda a otros, inserto en una cadena infinita de intertextualidades. Si la cr\u00edtica no pod\u00eda definirse como un metalenguaje era porque en realidad <em>no hab\u00eda otra cosa que metalenguajes<\/em> en un juego abierto a la diseminaci\u00f3n, sin origen ni anclaje.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>\u00a0II. <\/strong>Seg\u00fan esta caracterizaci\u00f3n, el cr\u00edtico resultaba ser, a fin de cuentas, un escritor, en la medida en que \u201cescribe su propia lectura\u201d (Barthes). Ocurrencia que tambi\u00e9n tuvo sus inflexiones latinoamericanas, entre ellas la de Ricardo Piglia cuando defin\u00eda a la cr\u00edtica como \u201cuna de las formas modernas de la autobiograf\u00eda\u201d. Pero entre la f\u00f3rmula de Barthes y la de Piglia se deslizaba un matiz significativo: porque una cosa es escribir la propia lectura y otra diferente es narrarla, contar una vida entretejiendo experiencias de lectura. Para aquel que se define en t\u00e9rminos existenciales \u2013y profesionales\u2013 como cr\u00edtico (con todo lo parad\u00f3jico que pueda resultar entender el <em>ethos<\/em> cr\u00edtico como dador de una identidad) no parece tan inquietante el reconocimiento de que lo que hace es escribir (\u201cyo, la verdad, escribo\u201d, repet\u00eda una y otra vez Nicol\u00e1s Rosa en sus clases, parafraseando el c\u00e9lebre \u201cMoi la v\u00e9rit\u00e9, je parle\u201d, de Lacan) como el salto a afirmar que lo que hace es construir un relato, contar una historia. Quiz\u00e1s sea por eso que, cuando Barthes acepta escribir su autobiograf\u00eda (<em>Roland Barthes por Roland Barthes<\/em>) lo hace no sin reparos y resistencias. La resistencia, podemos suponer, es doble: al \u201cgiro autobiogr\u00e1fico\u201d (ponerse \u00e9l, un cr\u00edtico, a contar <em>su vida) <\/em>pero tambi\u00e9n, en t\u00e9rminos m\u00e1s amplios, al \u201cgiro narrativo\u201d (ponerse \u00e9l, un cr\u00edtico, <em>a contar<\/em>). Creerse un cuento o contar un cuento para que otros se lo crean: esa ser\u00eda, justamente, la definici\u00f3n misma de aquello que<em> no hace<\/em> un cr\u00edtico, en ello radica su raz\u00f3n de ser: cr\u00edtico ser\u00eda aquel que no (se) contar\u00eda ni (se) creer\u00eda ning\u00fan cuento, aquel que no ceder\u00eda a la tentaci\u00f3n de (dejarse) seducir por los relatos. Aunque, al mismo tiempo, y por eso mismo, la tentaci\u00f3n del relato no dejar\u00eda de acecharlo: por ejemplo, como se\u00f1ala Jorge Panesi en \u201cPasiones de la historia\u201d, para los cr\u00edticos argentinos desde <em>Contorno <\/em>al menos, la de contar o volver a contar la historia de la literatura nacional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">\u00bfPero qu\u00e9 es lo que entra\u00f1a tanto peligro? Parecer\u00edan ser al menos dos los aspectos en los que el gesto de ceder y \u201centregarse a los relatos\u201d har\u00eda peligrar el n\u00facleo mismo de la identidad cr\u00edtica. Por un lado, en su estatuto epistemol\u00f3gico: la cr\u00edtica, en sus momentos m\u00e1s o menos cientificistas, siempre aspir\u00f3 a ser un discurso asertivo. Para el cr\u00edtico, ponerse a contar historias supone una cierta renuncia a sus aspiraciones de producir un discurso que se inserte en los juegos del saber. Por otro lado, el relato, aun en sus formas m\u00e1s fragmentarias y digresivas, parecer\u00eda tener una tendencia a la totalizaci\u00f3n: el que cuenta un cuento, y m\u00e1s aun el que se lo cree, acepta, al menos por un momento, una totalizaci\u00f3n narrativa que construye una explicaci\u00f3n coherente de un mundo posible. La actitud propia de la cr\u00edtica ser\u00eda, justamente, la de quien se resiste, desde un primer momento, por un impulso inmediato e irrenunciable, a que le vendan \u2013o a vender\u2013 un relato. As\u00ed opera Barthes en su autobiograf\u00eda: interrumpiendo, cortando de cuajo todo atisbo narrativo apenas se esboza. Y no casualmente Jacques Derrida, otra de las firmas enredadas en esta historia de diseminaci\u00f3n de las fronteras entre la literatura y los discursos del saber, declara, en la apertura misma de sus <em>Memorias para Paul de Man<\/em>, \u201cNunca supe contar una historia\u201d. \u00bf\u00a1Derrida nunca supo contar una historia!? \u00bfQui\u00e9n que lo haya le\u00eddo con un m\u00ednimo de entusiasmo y atenci\u00f3n podr\u00eda creerle, siquiera por un segundo? Basta con el libro sobre Paul de Man para demostrar lo contrario. Pero no es eso lo que importa. Lo interesante es que Derrida haya necesitado presentarse as\u00ed, ante s\u00ed mismo y ante sus lectores, hasta el punto de hacer de esa supuesta imposibilidad un rasgo identitario: yo soy aquel que nunca supo contar una historia, aquel que habr\u00eda deseado quiz\u00e1s contar o contarse una historia, pero no supo o no quiso ceder a ese impulso. \u00bfQu\u00e9 se jugaba, para Derrida, en sostener esa historia de que \u00e9l nunca supo contar una? \u00bfQu\u00e9 (le) habr\u00eda pasado si de repente se hubiera puesto a contarlas o simplemente hubiera reconocido que, en realidad, no hab\u00eda dejado de hacerlo? Un colapso, tal vez. Pero tampoco habr\u00eda que ponerse apocal\u00edpticos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>III.<\/strong> Me pregunto entonces, si aceptamos provisionalmente esta conjetura seg\u00fan la cual la identidad profesional de la cr\u00edtica pasa, en no menor medida, por una resistencia al devenir relato de su discurso y de su pr\u00e1ctica, qu\u00e9 sucede, qu\u00e9 est\u00e1 sucediendo cuando algunos integrantes destacados de la comunidad disciplinaria de la cr\u00edtica profesional en Argentina<a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> se precipitan de pronto en la narraci\u00f3n literaria, como ha se\u00f1alado Panesi, con su habitual sensibilidad para detectar transformaciones que inquietan los consensos institucionales: \u201cActualmente\u201d, escribe Panesi en <em>La seducci\u00f3n de los relatos<\/em>, \u201chay tanteos o ensayos en los que la cr\u00edtica argentina se identifica con la literatura y quiere ser enteramente literaria, borrando las ataduras institucionales que han formado su historia. Lo intenta ya sea asumiendo en su discurso procedimientos abiertamente literarios, o bien, ti\u00f1endo su proceder con inscripciones autobiogr\u00e1ficas (el diario, la cr\u00f3nica) que sustituyen los sesudos protocolos acad\u00e9micos que fueron los reservorios privilegiados de su verosimilitud\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">En Argentina existe una fuerte tradici\u00f3n de cruce y contaminaci\u00f3n entre literatura y cr\u00edtica y la lista de escritores-cr\u00edticos es prestigiosa: David Vi\u00f1as, Ricardo Piglia, Mart\u00edn Kohan, Alan Pauls, Sylvia Molloy, Daniel Link y un largo etc\u00e9tera. Pero, en l\u00edneas generales, se trata de figuras que han sostenido una \u201cdoble vida\u201d o una inscripci\u00f3n doble. Dos leyes, dos instituciones, dos pr\u00e1cticas: por un lado, se desempe\u00f1an como cr\u00edticos y profesores universitarios; por otro, son escritores de ficci\u00f3n literaria en sentido cl\u00e1sico (escriben y publican novelas, libros de cuentos, etc.). En los \u00faltimos a\u00f1os viene sucediendo algo distinto: cr\u00edticos profesionales, sin un recorrido previo como escritores de ficci\u00f3n, desdibujan las fronteras y comienzan a \u201ccontaminar\u201d su producci\u00f3n cr\u00edtica con marcas literarias, principalmente de las as\u00ed llamadas \u201cescrituras \u00edntimas\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Se trata de dos fen\u00f3menos distintos aunque coincidentes. Un giro narrativo en la cr\u00edtica que toma predominantemente la forma de un giro autobiogr\u00e1fico. Habr\u00eda que interrogar esta superposici\u00f3n que llega casi a homologar ambos fen\u00f3menos: podr\u00eda haber \u2013en principio\u2013 un giro de la cr\u00edtica hacia la literatura, la ficci\u00f3n o el relato que no pasase necesariamente por las escrituras del yo. Los ensayos cr\u00edticos del propio Panesi podr\u00edan ser un buen ejemplo: sin ceder a la \u201ctentaci\u00f3n de los relatos\u201d, apuestan fuerte a la iron\u00eda y realizan un trabajo de torsi\u00f3n sobre el lenguaje que los acerca a la escritura literaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">\u00bfEntonces el giro autobiogr\u00e1fico en la cr\u00edtica es solo una exhibici\u00f3n del yo que responde a las demandas actuales del mercado? \u00bfSe trata solo de la proyecci\u00f3n del yo del cr\u00edtico sobre sus escritos? En algunos casos \u2013los menos interesantes\u2013 s\u00ed. Pero en otros parece haber algo m\u00e1s sustancial en juego: se trata de una subjetividad-acontecimiento que no existe previamente y que se configura precariamente ah\u00ed, en la experiencia de lectura, y que se aparta tanto del \u201cyo fuerte\u201d del cr\u00edtico exhibicionista como del yo igualmente fuerte del \u201ccr\u00edtico cient\u00edfico\u201d, fuerte este \u00faltimo en el borrarse, en la violencia del control que ejerce sobre s\u00ed en nombre del \u201crigor\u201d de la ciencia (como Odiseo haci\u00e9ndose atar al m\u00e1stil de su nave para poder o\u00edr el canto de las sirenas sin ceder a la seducci\u00f3n, seg\u00fan recuerda la bella formulaci\u00f3n de Adorno y Horkheimer). El periplo de Alberto Giordano resulta elocuente en este sentido: pas\u00f3 de sostener una cr\u00edtica acorde con los protocolos acad\u00e9micos profesionales, aunque presionando \u201cdesde adentro\u201d sus restricciones discursivas a trav\u00e9s de una defensa de la \u00e9tica del ensayista como metodolog\u00eda apropiada para los estudios literarios, a una indagaci\u00f3n te\u00f3rica y cr\u00edtica de las escrituras \u00edntimas (los diarios de escritores), hasta que en determinado momento \u201cpeg\u00f3 el salto\u201d y comenz\u00f3 a llevar un diario en Facebook en el que las entradas que todav\u00eda pod\u00edan leerse como ejercicios cr\u00edticos comenzaron a alternar con ejercicios de escritura \u00edntima, confesional, que desembocaron en los libros <em>El tiempo de la convalecencia<\/em> y <em>El tiempo de la improvisaci\u00f3n<\/em>. Pero el caso de Giordano, siendo quiz\u00e1s el m\u00e1s emblem\u00e1tico, no es el \u00fanico. Como se\u00f1ala Panesi, se advierten diferentes formas de coqueteo con la ficci\u00f3n en el \u00faltimo libro de Ludmer, <em>Aqu\u00ed Am\u00e9rica Latina<\/em>, en el que el subt\u00edtulo (<em>Una especulaci\u00f3n<\/em>) habilita el tono conjetural de enunciaci\u00f3n: \u201cSupongamos que\u2026\u201d, \u201cImaginemos que\u2026\u201d. Pero tambi\u00e9n Nicol\u00e1s Rosa se dejaba tentar por la narraci\u00f3n en su \u00faltimo libro, titulado <em>Relatos cr\u00edticos<\/em>. Que se trate de los \u00faltimos libros publicados por sus autores no parece menor: es como si, al final de sus vidas, como esos pecadores que abrazan la fe en su agon\u00eda, estos cr\u00edticos (ac\u00e9rrimos defensores de la cientificidad de la cr\u00edtica en los a\u00f1os de oro de la teor\u00eda), se lanzaran, en su \u00faltimo impulso, hacia el relato.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">La inflexi\u00f3n autobiogr\u00e1fica de este pasaje al relato en la cr\u00edtica reciente se puede rastrear tambi\u00e9n a nivel editorial. En el a\u00f1o 2017, Ampersand, una nueva editorial argentina independiente, lanza la Colecci\u00f3n Lector&amp;s, dirigida por Graciela Batticuore, en la cual distintos autores escriben \u2013por encargo\u2013 un ensayo autobiogr\u00e1fico de su vida lectora. Lo que resulta llamativo, desde nuestra perspectiva, es que en la colecci\u00f3n convivan, indiferenciadamente, profesores, acad\u00e9micos, cr\u00edticos y escritores.<a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>IV. <\/strong>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando entonces cuando los cr\u00edticos se ponen a narrar, haciendo a un lado el delicado juego de auto-restricciones que garantiza su identidad? \u00bfEs que acaso la cr\u00edtica ya no se presenta como una perspectiva potente desde la cual mirar el mundo? Algo de eso parecer\u00eda estar en juego: por un lado, si de \u201ceficacia pol\u00edtica\u201d se trata, la cr\u00edtica literaria parecer\u00eda ver desdibujado cada vez m\u00e1s su potencial desestabilizador frente a otras formas de intervenci\u00f3n en apariencia m\u00e1s directas y efectivas (pienso en los diversos activismos vinculados a la ecolog\u00eda, los derechos humanos, las luchas de las minor\u00edas, etc.). Por otro lado, se puede advertir un renovado inter\u00e9s por la ficci\u00f3n literaria (y me refiero en este punto estrictamente a un inter\u00e9s por un posible, aunque humilde, camino profesional: ser escritor). Un s\u00edntoma de este fen\u00f3meno \u2013que sin dudas no ha dejado de causar inquietud en la comunidad acad\u00e9mica de estudios literarios\u2013 es la reciente creaci\u00f3n de la <a style=\"color: #333333;\" href=\"https:\/\/www.una.edu.ar\/carreras\/licenciatura-en-artes-de-la-escritura_16594\"><u>Licenciatura en Artes de la Escritura<\/u><\/a>, dictada por la Universidad Nacional de las Artes. Se trata de la primera carrera de grado de este tipo en la Argentina, que viene a satisfacer una demanda de larga data (\u201cla universidad nos ense\u00f1a a leer e investigar, quiz\u00e1s a ense\u00f1ar, pero no a escribir literatura\u201d), una demanda ante la cual la respuesta tantas veces o\u00edda (\u201cnadie puede ense\u00f1ar a escribir literatura\u201d) de pronto suena rom\u00e1ntica y hueca. \u00bfPero qu\u00e9 pas\u00f3 entre los a\u00f1os de la asistencia masiva a los seminarios de Ludmer en los 80 o de Piglia en los 90 y la situaci\u00f3n actual? Los estudiantes no iban a escucharlos en masa solo porque no tuvieran la opci\u00f3n de estudiar escritura creativa. Hab\u00eda un inter\u00e9s apasionado por la teor\u00eda y la cr\u00edtica que parece estar en crisis. Aunque, al mismo tiempo, un grupo reducido, pero persistente ha continuado volc\u00e1ndose a la cr\u00edtica acad\u00e9mica como camino, desarrollando niveles de competitividad y de profesionalizaci\u00f3n crecientes (hoy aquellos estudiantes que parecen m\u00e1s claramente destinados a una carrera acad\u00e9mica \u201cexitosa\u201d terminan sus estudios de grado con una idea muy definida de c\u00f3mo continuar\u00e1n: becas, posgrados, inserci\u00f3n en c\u00e1tedras, etc.). Un cambio de <em>ethos<\/em> entre los m\u00e1s j\u00f3venes y al mismo tiempo una estrategia de supervivencia ante las pol\u00edticas estatales cada vez m\u00e1s restrictivas en t\u00e9rminos de acceso a la carrera de investigaci\u00f3n profesional. Sin duda, ante las crecientes demandas y exigencias, habr\u00e1 quienes extremen su dedicaci\u00f3n para no \u201cquedarse afuera\u201d del sector cada vez m\u00e1s restringido de los que cumplen con los est\u00e1ndares. Pero tambi\u00e9n habr\u00e1 quienes, sin necesariamente renegar de su condici\u00f3n de cr\u00edticos, sin pensarse necesariamente \u201cafuera\u201d de la cr\u00edtica acad\u00e9mica, se permitan el lujo inaudito de ponerse a narrar historias, beneficio exorbitante de aquel que sabe que, despu\u00e9s de todo, tiene poco que perder.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>V.<\/strong> Resulta significativo que haya sido Panesi el encargado de se\u00f1alar esta reciente \u201cseducci\u00f3n de los relatos\u201d en la cr\u00edtica argentina.<a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[3]<\/a> Director del Departamento de Letras de la UBA, con algunas interrupciones, desde la refundaci\u00f3n de la carrera en 1984, tras la \u00faltima dictadura c\u00edvico-militar, hasta fines de la primera d\u00e9cada del nuevo siglo, y Profesor de la c\u00e1tedra de Teor\u00eda y An\u00e1lisis Literario durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os, su figura est\u00e1 ligada de manera indisociable a la historia de la renovaci\u00f3n disciplinar de los estudios literarios en la Argentina postdictadura, los \u201ca\u00f1os dorados\u201d de la teor\u00eda literaria. Siempre fue un defensor de los injertos de la teor\u00eda con la cr\u00edtica y la literatura, o para ser m\u00e1s precisos: siempre se\u00f1al\u00f3 cr\u00edticamente el gesto reactivo de quienes pretend\u00edan legislar en contra de los peligros de esa contaminaci\u00f3n en resguardo de una supuesta pureza de la literatura. Sin embargo, para nuestra sorpresa, declara en una <a style=\"color: #333333;\" href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/135927-la-seduccion-que-no-cesa\">entrevista<\/a>, tras la salida de su nuevo libro, sentirse una persona \u201cvictoriana\u201d, formada en la idea de que la voz del cr\u00edtico tendr\u00eda que ser \u201clo m\u00e1s neutra posible\u201d: \u201cCuando le\u00eda esas cr\u00edticas con ese corrimiento hacia el yo del cr\u00edtico, me causaban esc\u00e1ndalo\u201d, \u201cPara m\u00ed, la cr\u00edtica literaria est\u00e1 amenazada por la ficci\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">\u00bfDe qu\u00e9 forma los relatos seducen y amenazan a la cr\u00edtica? Una es la seducci\u00f3n de la ficci\u00f3n, el impulso de abandonar la cr\u00edtica y pasarse al relato o de introducir en la escritura de la cr\u00edtica procedimientos literarios, por lo general autobiogr\u00e1ficos, dejar que tome consistencia la subjetividad del cr\u00edtico, sus afectos, su autobiograf\u00eda (como en el caso de Giordano). Otra es la tentaci\u00f3n que, para los cr\u00edticos literarios, representa la pol\u00edtica (y sus \u201cgrandes relatos\u201d): \u201cdar el salto\u201d hacia la pol\u00edtica, ampliar el campo de acci\u00f3n, pasar de un objeto restringido como es la literatura a otro tanto m\u00e1s amplio y relevante \u2013en cuanto a sus alcances\u2013 como la pol\u00edtica: volverse un analista del discurso pol\u00edtico o de la pol\u00edtica misma, ser un intelectual medi\u00e1tico (los ejemplos privilegiados en los a\u00f1os 2004-2014, de uno y otro lado del espectro pol\u00edtico, son Horacio Gonz\u00e1lez \u2013intelectual medi\u00e1tico del kirchnerismo\u2013 y Beatriz Sarlo \u2013abanderada intelectual del anti-kirchnerismo\u2013). En este caso la seducci\u00f3n es doble, opera en ambas direcciones: los cr\u00edticos se sienten seducidos por la posibilidad de intervenir en los medios y llegar a un p\u00fablico m\u00e1s amplio, mientras los medios se dejan seducir por el capital simb\u00f3lico de los intelectuales, que podr\u00edan construir un relato omnicomprensivo all\u00ed donde los pol\u00edticos solo tendr\u00edan datos para esgrimir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">El detalle del que parte Panesi es notable, y su equidistancia cr\u00edtica \u2013su colocarse \u201cpor afuera\u201d de la contienda\u2013 es lo que le permite ver eso que a todos se les escapa, de uno y otro lado de esa \u201cgrieta\u201d que, seg\u00fan repiten los medios, separa hace m\u00e1s de una d\u00e9cada a la sociedad argentina. Ya desde los 90 Gonz\u00e1lez y Sarlo (y las revistas <em>El ojo mocho<\/em> y <em>Punto de Vista<\/em>) constituyen dos modelos contrapuestos del intelectual cr\u00edtico en la Argentina. Por eso resulta tan llamativo el gesto compartido que descubre Panesi: ambos autores, en plena contienda ideol\u00f3gico-pol\u00edtica, publican, casi en simult\u00e1neo (2014), un libro de relatos: <em>Viajes<\/em> y <em>Besar a la muerta<\/em>; \u00bfqu\u00e9 buscan Sarlo y Gonz\u00e1lez en el relato? \u00bfLo mismo que antes en la pol\u00edtica? \u00bfSe trata del mismo impulso, la ilusi\u00f3n de un afuera, salir de las restricciones de la cr\u00edtica profesional? Frente a esas ilusiones de trascendencia, Panesi ser\u00eda el que permanece en la clausura, en la inmanencia del espacio \u201cpropio\u201d de la cr\u00edtica, pero no porque crea que se trata de un espacio cerrado o puro, sino todo lo contrario: porque no es necesario ir a buscar la pol\u00edtica \u201cafuera\u201d, a \u201cla calle\u201d, al \u201cmundo real\u201d, porque la pol\u00edtica ha estado siempre, desde su constituci\u00f3n misma, operando en eso que llamamos \u201cel claustro\u201d. La principal ilusi\u00f3n que Panesi se\u00f1ala, denuncia, en su libro, es la de aquellos que ceden a la seducci\u00f3n, al canto de sirenas que los incita a procurar \u201csalirse\u201d hacia un \u201cafuera\u201d de la cr\u00edtica. Y en un punto Panesi tiene toda la raz\u00f3n, resulta evidente que algo de esa ilusi\u00f3n de fuga alienta las b\u00fasquedas \u2013tan dis\u00edmiles\u2013 de Sarlo, Gonz\u00e1lez, Giordano. \u00bfPero por qu\u00e9 considerarlas una \u201cilusi\u00f3n\u201d? \u00bfHabr\u00eda algo que no lo fuera? \u00bfHabr\u00eda realmente alguien que no se contara ning\u00fan cuento, que no se creyera ninguna ilusi\u00f3n? \u00bfNo es esa la ilusi\u00f3n m\u00e1xima de la cr\u00edtica, no dejarse ilusionar, no dejarse seducir, permanecer encerrada, en su espacio de clausura, en su pura inmanencia? \u00bfNo es esa la seducci\u00f3n \u00faltima a la que deber\u00eda resistir? O, para formular la pregunta en otros t\u00e9rminos: \u00bfqu\u00e9 precio paga Panesi \u2013su discurso\u2013, qu\u00e9 precio de fidelidad a la cr\u00edtica debe pagar para permanecer en ese \u201cespacio neutral\u201d, \u201cequidistante\u201d, de exterioridad ante las contiendas ideol\u00f3gicas, desde el que puede \u201cver\u201d eso que nadie m\u00e1s pudo? \u00bfPor qu\u00e9 la subjetividad del cr\u00edtico deber\u00eda ser austera, asc\u00e9tica, decorosa, reservada?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda, qu\u00e9 le pasar\u00eda a Panesi \u2013a su discurso\u2013 si se pusiese a contar sus propios relatos, si por un momento cediera \u00e9l mismo a la seducci\u00f3n? No lo sabemos (y acaso no lo sepamos nunca). Hay algo all\u00ed que se abre a lo incalculable. Algo incalculable que, por ejemplo, en el caso de Sarlo o de Gonz\u00e1lez constatamos en el transcurso de los pocos a\u00f1os transcurridos desde el trabajo de Panesi: que ellos, sorprendentemente, no parecen haber quedado fijados a ese rol de intelectuales medi\u00e1ticos, no parecen haber definido all\u00ed una identidad, por el contrario, ese parece haber sido solo un punto en un recorrido abierto. Del mismo modo que ese momento de \u201cpasaje al relato\u201d parece haber sido, no la confirmaci\u00f3n de una posici\u00f3n intelectual, el punto de llegada y el reaseguro de una identidad (como la lectura de Panesi dejaba entrever), sino el final de una etapa y el relanzamiento hacia otra cosa. Porque justamente all\u00ed, en 2014, tanto Sarlo como Gonz\u00e1lez, por efecto de transformaciones pol\u00edticas que los exced\u00edan ampliamente, parecen haber perdido ese lugar en el que parec\u00edan firmemente instalados, lo que demuestra cu\u00e1n fr\u00e1gil, inestable y azaroso era.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; color: #333333;\">Notas:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; color: #333333;\">[1] Habr\u00eda que estudiar en qu\u00e9 medida y con qu\u00e9 matices es posible o no reconocer un similar \u201cpasaje al relato\u201d en la cr\u00edtica literaria en otros pa\u00edses latinoamericanos, un trabajo por venir que excede los l\u00edmites del presente ensayo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 16px; color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Los t\u00edtulos publicados en la colecci\u00f3n hasta el momento son: <em>La lectura: una vida\u2026<\/em>, de Daniel Link; <em>Excesos lectores, ascetismos iconogr\u00e1ficos<\/em>, de Jos\u00e9 Emilio Buruc\u00faa; <em>Fantasmas del saber (Lo que queda de la lectura)<\/em>, de No\u00e9 Jitrik; <em>Citas de lectura<\/em>, de Sylvia Molloy; <em>La vida invisible<\/em>, de Sylvia Iparraguirre; <em>Trance<\/em>, de Alan Pauls; <em>El centro de la tierra (Lectura e infancia)<\/em>, de Jorge Monteleone y <em>Los libros y la calle<\/em>, de Edgardo Cozarinsky; todos ellos publicados por Ampersand en Buenos Aires entre 2017 y 2019.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 16px; color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[3]<\/a> Lo hizo en su trabajo \u201cLa seducci\u00f3n de los relatos: diez a\u00f1os de cr\u00edtica argentina (2004-2014)\u201d, le\u00eddo por primera vez en diciembre de 2014, publicado en 2015 y recopilado en el libro al que presta su t\u00edtulo: <em>La seducci\u00f3n de los relatos. Cr\u00edtica literaria y pol\u00edtica en la Argentina<\/em>. Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2018.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 16px; color: #333333;\">_____<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 18px; color: #333333;\">Diego Peller es profesor de teor\u00eda literaria de la Universidad de Buenos Aires. Cr\u00edtico y ensayista. Integrante del Comit\u00e9 editorial de la revista <em>Otra Parte.<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. A fines de los a\u00f1os sesenta, la noci\u00f3n de escritura, en su formulaci\u00f3n francesa (Barthes, Derrida, Kristeva, Sollers) y en sus resonancias latinoamericanas (la revista argentina Literal, por ejemplo), implic\u00f3 una difuminaci\u00f3n de las fronteras entre literatura, cr\u00edtica y teor\u00eda. Pero este upgrade para la cr\u00edtica y la teor\u00eda, que dejaban de ser catalogadas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1190,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,21],"tags":[],"class_list":["post-1188","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","category-tercera-orilla"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1188","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1188"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1188\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1197,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1188\/revisions\/1197"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1190"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1188"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1188"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1188"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}