{"id":1168,"date":"2019-05-02T03:46:05","date_gmt":"2019-05-02T03:46:05","guid":{"rendered":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/?p=1168"},"modified":"2019-05-02T13:04:45","modified_gmt":"2019-05-02T13:04:45","slug":"universidad-y-democracia-por-eduardo-rinesi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/2019\/05\/02\/universidad-y-democracia-por-eduardo-rinesi\/","title":{"rendered":"Universidad y democracia, por Eduardo Rinesi"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">La relaci\u00f3n entre las dos palabras enlazadas en el t\u00edtulo de esta nota est\u00e1 lejos de ser obvia, y m\u00e1s bien puede pensarse como un problema relativamente reciente en el marco de una historia mucho m\u00e1s extensa, que es la historia de la existencia misma de estas instituciones a las que llamamos universidades en la cultura de los pa\u00edses de Occidente, y que en n\u00fameros redondos tiene cerca de mil a\u00f1os. De ellos, en efecto, solo los \u00faltimos cien fueron testigos del laborioso intento por incorporar, en el modo de funcionamiento y en las formas de representaci\u00f3n de estas instituciones, tradicionalmente elitistas, jer\u00e1rquicas y excluyentes, algunos principios vinculados con los dos valores democr\u00e1ticos fundamentales de la <em>libertad <\/em>y de los <em>derechos. <\/em>Esas dos palabras, por cierto, aparecen empleadas, y m\u00e1s de una vez, en el m\u00e1s conocido de los documentos que nos dej\u00f3 como legado la Reforma Universitaria de 1918: el <em>Manifiesto Liminar <\/em>\u2013como se lo conoce\u2013 dado por \u201cla juventud argentina de C\u00f3rdoba a los hombres libres de Sud-am\u00e9rica\u201d el 21 de junio de aquel a\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">La palabra \u201clibertad\u201d aparece ah\u00ed empleada, en efecto, varias veces, en frases celeb\u00e9rrimas como la que sostiene que \u201cDesde hoy contamos para el pa\u00eds con una verg\u00fcenza menos y una libertad m\u00e1s\u201d, o como la que, a continuaci\u00f3n, dictamina, con optimismo t\u00edpicamente progresista, que \u201cLos dolores que quedan son las libertades que faltan\u201d. En ocasiones, en la tradici\u00f3n reformista inaugurada por ese acontecimiento y ese documento, la idea de <em>libertad <\/em>se formula en una clave apenas diferente, us\u00e1ndose para ello una palabra de la que no ser\u00eda errado afirmar que es el nombre mismo de la libertad en la gran tradici\u00f3n republicana: <em>autonom\u00eda<\/em>. El valor de la <em>autonom\u00eda <\/em>universitaria es en efecto, en la herencia de la Reforma de hace un siglo, un principio fundamental de la tradici\u00f3n universitaria argentina <em>y latinoamericana <\/em>(la Reforma fue un movimiento de dimensi\u00f3n continental, y su efecto fue muy decisivo en varios de los pa\u00edses de la Am\u00e9rica Latina, especialmente en Per\u00fa, en M\u00e9xico y en Cuba), que en el \u00faltimo tiempo ha sido progresivamente capaz de ir desplazando el significado de esa expresi\u00f3n desde una acepci\u00f3n m\u00e1s cl\u00e1sicamente liberal (la de la autonom\u00eda como autonom\u00eda <em>de) <\/em>a otra m\u00e1s sugerentemente democr\u00e1tica: la de la autonom\u00eda como autonom\u00eda <em>para.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">La palabra \u201cderecho\u201d, por su parte, aparece en aquel documento fundamental con dos significados diferentes. Una vez para impugnar, en tono jaranero, el \u201cderecho divino\u201d de los profesores: para denunciar un derecho objetivo, pero ileg\u00edtimo, que formaba parte de los poderes instituidos que se trataba de cuestionar. La otra para proclamar, en tono reivindicativo, el \u201cderecho de los estudiantes\u201d a gobernar la Universidad: para postular un derecho subjetivo, pero leg\u00edtimo, que formaba parte de las fuerzas instituyentes de un nuevo orden que se quer\u00eda establecer. Lo que en cualquier caso est\u00e1 claro es que el \u201cderecho\u201d del que se trata en el <em>Manifiesto<\/em> es el derecho <em>de los Universitarios<\/em>, y de ning\u00fan modo el derecho <em>a<\/em> la Universidad que pudiera reivindicar alg\u00fan actor exterior a la misma o diferente de los grupos sociales que tradicionalmente constitu\u00edan su clientela. Ser\u00eda solo con el correr de las d\u00e9cadas que podr\u00eda empezar a plantearse la existencia de un <em>derecho a la Universidad<\/em> que tuviera como sujetos al conjunto de los ciudadanos de un pa\u00eds (y en particular de sus <em>j\u00f3venes<\/em>) o incluso \u2013y m\u00e1s innovadoramente respecto a un modo de pensarse la cuesti\u00f3n de los derechos que tradicionalmente ha tendido a decodificarlos en una clave individualista y liberal\u2013 al pueblo como sujeto colectivo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Esta idea, en efecto, aparece formulada con mucha precisi\u00f3n por vez primera en el notable discurso de Ernesto Guevara en la ceremonia en la que recibe el Doctorado Honoris Causa en Pedagog\u00eda de la Universidad de Las Villas, en Cuba, el 28 de diciembre de 1959. En esa fecha tan temprana, ocho a\u00f1os y medio antes de dos movimientos estudiantiles tan importantes como el de Par\u00eds de mayo de 1968 y el de Tlatelolco de agosto del mismo a\u00f1o, que sin embargo no llegaron siquiera a rozar entre sus consignas una tan extraordinariamente radical, pidi\u00f3 el \u201cChe\u201d que la Universidad dejara de ser considerada un privilegio de los ricos y empezara a ser pensada \u201ccomo un derecho de todo el pueblo cubano\u201d. Esta poderosa declaraci\u00f3n nos da el sentido en el que, me parece, debemos leer hoy la primera frase de la important\u00edsima Declaraci\u00f3n Final de la Segunda Conferencia Regional de Educaci\u00f3n Superior del Instituto para la Educaci\u00f3n Superior de Am\u00e9rica Latina y el Caribe, UNESCO, reunida en Cartagena de Indias, Colombia, en el a\u00f1o 2008, que afirma que la educaci\u00f3n superior es un bien p\u00fablico y social (o sea: una parte de la cosa p\u00fablica, de la <em>res publica<\/em>, y no una materia transable en el mercado), <em>un derecho humano universal<\/em> y una responsabilidad de los Estados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Este principio, ratificado una d\u00e9cada despu\u00e9s en la Declaraci\u00f3n Final de la Tercera Conferencia Regional, reunida en C\u00f3rdoba, Argentina, en coincidencia con las ceremonias de conmemoraci\u00f3n del centenario de la Reforma de la que aqu\u00ed hemos estado hablando, significa que los Estados deben garantizar, a trav\u00e9s de pol\u00edticas p\u00fablicas activas y de las asignaciones presupuestarias correspondientes, el derecho efectivo de todos sus j\u00f3venes, y m\u00e1s en general de todos sus ciudadanos, a realizar estudios superiores, y tambi\u00e9n el derecho de los pueblos (independientemente de que cada uno de los hijos de ese pueblo elija para s\u00ed, para su vida, un destino universitario o no: es obvio que la Universidad, para los ciudadanos, debe ser un derecho, no una obligaci\u00f3n) a contar con universidades que formen los profesionales y produzcan los conocimientos \u2013y lo uno y lo otro, desde ya, en los m\u00e1s altos est\u00e1ndares de calidad, sea como sea que esta bendita \u201ccalidad\u201d, despu\u00e9s, se mida\u2013 que esos pueblos necesitan para desarrollarse y para realizarse. Una universidad democr\u00e1tica, un sistema universitario democr\u00e1tico y un Estado con una pol\u00edtica de educaci\u00f3n superior democr\u00e1tica son una universidad, un sistema universitario y un Estado atentos a esta doble obligaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Vivimos hoy, en Am\u00e9rica Latina, tiempos de oscuridad. La escena regional est\u00e1 dominada por un conjunto de gobiernos de derecha que han abandonado tanto la ret\u00f3rica como la orientaci\u00f3n democratizante de las pol\u00edticas p\u00fablicas que hab\u00edan promovido la mayor parte de nuestros gobiernos en los tres primeros lustros de este siglo, que no cuentan siquiera con la palabra \u201cderecho\u201d en el m\u00f3dico arsenal conceptual que movilizan en sus m\u00e1s bien pedestres piezas oratorias y a los que incluso la idea de desarrollo que reci\u00e9n indic\u00e1bamos de pasada, y que desde los grandes descubrimientos de las ciencias sociales de los a\u00f1os centrales del siglo pasado es un patrimonio compartido de nuestras naciones, les resulta un resto ideol\u00f3gico anacr\u00f3nico y fantasioso. En este marco, parece necesario no abandonar este principio important\u00edsimo, que pudimos concebir en tiempos menos hostiles pero cuya vigencia no tenemos por qu\u00e9 apurarnos a declarar perimida, y sobre el que es preciso, por el contrario seguir insistiendo con la mayor fuerza, de la Universidad como un derecho fundamental de los individuos y de los pueblos.<\/span><\/p>\n<p>_____<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18px; font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; color: #333333;\">Eduardo Rinesi. Doctor en Filosof\u00eda. Profesor de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina.\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La relaci\u00f3n entre las dos palabras enlazadas en el t\u00edtulo de esta nota est\u00e1 lejos de ser obvia, y m\u00e1s bien puede pensarse como un problema relativamente reciente en el marco de una historia mucho m\u00e1s extensa, que es la historia de la existencia misma de estas instituciones a las que llamamos universidades en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1176,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,23],"tags":[],"class_list":["post-1168","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","category-sin-condicion"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1168","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1168"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1168\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1179,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1168\/revisions\/1179"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1176"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1168"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1168"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1168"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}