{"id":1154,"date":"2019-04-21T20:37:02","date_gmt":"2019-04-21T20:37:02","guid":{"rendered":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/?p=1154"},"modified":"2019-04-21T21:06:20","modified_gmt":"2019-04-21T21:06:20","slug":"prolegomenos-para-una-teoria-inobjetable-de-la-errata-por-octavio-armand","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/2019\/04\/21\/prolegomenos-para-una-teoria-inobjetable-de-la-errata-por-octavio-armand\/","title":{"rendered":"Proleg\u00f3menos para una teor\u00eda inobjetable de la errata, por Octavio Armand"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><em> Pregunt\u00e1ndole a un fil\u00f3sofo por qu\u00e9 aconsejaba que ninguno se mirase a el espejo con luz de vela, respondi\u00f3 que porque, reverberando aquel resplandor en el rostro, lo hac\u00eda muy m\u00e1s hermoso y era enga\u00f1o. <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Mateo Alem\u00e1n, <em>La vida de Guzm\u00e1n de Alfarache<\/em>, Segunda Parte, Dedicatoria a don Juan de Mendoza<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>1<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">\u201cDe atr\u00e1s le viene al garbanzo el pico.\u201d Me asomo a la frase le\u00edda y rele\u00edda en el <em>Guzm\u00e1n<\/em>, primero en un curso de posgrado con el profesor Edward Nagy y luego mucho despu\u00e9s para mi propio curso de relecturas por atracci\u00f3n. El refr\u00e1n que tan bien dibuja a la legumbre me coloca en el tiempo, como siempre lo ha hecho. Duro y papilion\u00e1ceo, ese peque\u00f1o reloj refleja la hora que me mide, no la que yo pretendo medir, enmarc\u00e1ndome fuera del cuadro para retratarme, m\u00e1s esposado que posado, como si una puntualidad excesiva, inmemorial, reclamara algo de mis manos con sus manecillas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Repito la cita con la vieja amiga: \u201cDe atr\u00e1s le viene al garbanzo el pico.\u201d En mis manos, las manecillas que me apuntan como flechas; en mi ahora que se va, que se est\u00e1 yendo, que se ir\u00e1, que a\u00fan no se ha ido y ya se fue, vivo el tiempo hacia atr\u00e1s. Lo vivo en el pico del garbanzo. Ah\u00ed repico, deseoso de que las palabras me traicionen menos al traducirme y en algo pueda yo parecerme a la verdad y ser desde la verdad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Los libros que trazan \u00f3rbitas de aprendizajes y complicidades de un rigor tan deleitoso como gravitacional, dejan en mi memoria bibliotecas con apetito de fuego, no para apostar cenizas, como en Alejandr\u00eda, sino para revivir gratos encuentros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Uno de esos encuentros fue con el <em>Guzm\u00e1n<\/em>. Trab\u00e9 amistad con el libro, con el autor y sobre todo con el p\u00edcaro. Y es que me vi en su espejo, uno de los m\u00e1s profundos del barroco. Es como si en las p\u00e1ginas del espa\u00f1ol\u00edsimo Alem\u00e1n apareciera un retrato de Vel\u00e1zquez azogado en palabras. Solo que el azogue narrado no vela con borrones o desv\u00edos la imagen. La revela con exactitud.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>2<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Iron\u00eda dram\u00e1tica: en <em>El Lazarillo de Tormes<\/em> un personaje se enga\u00f1a porque nunca se ha visto en un espejo. Reflej\u00e1ndose a su antojo, seg\u00fan su capricho y deseo, goza de buena imagen porque no la tiene.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Vale la pena recordar ese caso de narcisismo sin imagen pero con pronosticable fecha de caducidad:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Ella y un hombre moreno de aquellos que las bestias curaban vinieron en conocimiento. \u00c9ste algunas veces se ven\u00eda a nuestra casa y se iba a la ma\u00f1ana. Otras veces, de d\u00eda llegaba a la puerta en achaque de comprar huevos, y entr\u00e1base en casa. Yo, al principio de su entrada, pes\u00e1bame con \u00e9l y hab\u00edale miedo, viendo el color y mal gesto que ten\u00eda; mas, de que vi que con su venida mejoraba el comer, fuile queriendo bien, porque siempre tra\u00eda pan, pedazos de carne y en el invierno le\u00f1os a que nos calent\u00e1bamos.<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">De manera que, continuando la posada y conversaci\u00f3n, mi madre vino a darme un negrito muy bonito, el cual yo brincaba y ayudaba a calentar. Y acu\u00e9rdome que, estando el negro de mi padrastro trebejando con el mozuelo, como el ni\u00f1o v\u00eda a mi madre y a m\u00ed blancos y a \u00e9l no, hu\u00eda de \u00e9l, con miedo, para mi madre, y, se\u00f1alando con el dedo, dec\u00eda:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">&#8212; \u00a1Madre, coco!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Respondi\u00f3 \u00e9l riendo:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">&#8212; \u00a1Hideputa!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Yo, aunque bien mochacho, not\u00e9 aquella palabra de mi hermanico, y dije entre m\u00ed: \u201c\u00a1Cu\u00e1ntos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a s\u00ed mismos!<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Medio siglo despu\u00e9s del maltratado <em>hermanico<\/em> del Tratado primero de <em>La vida del Lazarillo de Tormes y sus fortunas y adversidades<\/em>, un personaje se reconoce porque s\u00ed tiene espejo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">El p\u00edcaro del <em>Guzm\u00e1n<\/em> se reconcilia consigo mismo al verse con sus propios ojos. O sea, gracias a su autopsia. Gracias a su imagen. Y confiesa: \u201cvi mi fealdad. En aquel espejo me conoc\u00ed.\u201d No se enga\u00f1a por no verse ni se enga\u00f1a al verse. Todo lo contrario, al verse vive momentos decisivos y dram\u00e1ticos, como si fuera un h\u00e9roe de tragedia griega. Y los lectores, convertidos en espectadores, observamos el autorretrato que va surgiendo del azogue monologado como si fuera un \u00f3leo de alg\u00fan precursor de Rembrandt o Vel\u00e1zquez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Vi claramente \u2013cuenta en la Primera Parte, Libro Segundo, Cap\u00edtulo I\u2013 c\u00f3mo la contraria fortuna hace a los hombres prudentes. En aquel punto me pareci\u00f3 haber sentido una nueva luz, que, como en claro espejo me represent\u00f3 lo pasado, presente y venidero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Espejo del tiempo, implacable azogue agitado donde podemos vernos, el libro es una refracci\u00f3n especular y espectacular: asistimos nada menos que a la anagn\u00f3risis de Guzm\u00e1n y somos as\u00ed capaces de comprender la aleccionadora reflexi\u00f3n social y psicol\u00f3gica provocada por la compenetraci\u00f3n entre vista y mirada. Compleja especulaci\u00f3n esta vista mirada, y de ampl\u00edsima resonancia, surgida en medio de una econom\u00eda de despilfarro y una sociedad de apariencias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Protag\u00f3rico, Guzm\u00e1n se justiprecia en la imagen que se debe exclusivamente a su propia medida, valor\u00e1ndose tal cual, sin m\u00e1s ni menos ni m\u00e1s o menos, como si por un instante que dura toda una novela a \u00e9l nada lo enga\u00f1ara.<em> Homo mensura<\/em>: sin relumbrones inflacionarios ni culpas devaluadoras, medida y mesura atrapan al yo visto como primera, segunda y tercera personas simult\u00e1neamente.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>3<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s del espejo del <em>Guzm\u00e1n<\/em> y a un siglo del espejo ausente del<em> Lazarillo<\/em>, los de Vel\u00e1zquez tocan un tr\u00e9molo desconcertante con el azogue, agit\u00e1ndolo a\u00fan m\u00e1s al desperdigarlo en escurridizas gotas. En la facundia plena del barroco culterano y conceptista, el espejo y la consecuente imagen, tan movediza como hechizante, son objetos enga\u00f1osos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Instrumentos que promueven extra\u00f1as y dislocadas anagn\u00f3risis, los cuadros de Vel\u00e1zquez son espejos poblados de espejos. Colgadas las im\u00e1genes de quienes permanecen como ajenos a la reiterada representaci\u00f3n, al parecer tan incapaces de verse como de ser vistos, excepto oblicuamente y por detr\u00e1s, los espectadores se convierten en protagonistas. Aunque no figuren en los cuadros ni en los recuadros azogados dentro de ellos, atra\u00eddos como por gravitaci\u00f3n, enfocan la mirada en el recuadro dentro del cuadro y aun sin quererlo act\u00faan entre bastidores de bastidores como en un teatro dentro del teatro. Ejes a la vez conc\u00e9ntricos y descentrados de las im\u00e1genes, todos quedan involucrados y afectados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Nadie queda fuera. Ni siquiera los espectadores, sobre todo nosotros, los espectadores, que acaso nos hab\u00edamos imaginado fuera del cuadro, fuera del espejo, fuera de todo y perfectamente inmunes. No as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">\u2013Somos tiempo, somos espacio, decimos. Estamos enmarcados en el presente de la representaci\u00f3n y desconcertados porque el reverbero entre rostro e imagen nos ata\u00f1e a nosotros tambi\u00e9n, nos involucra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">El cuadro nos descuadra; nos azora, y al sorprendernos reclama un instante de reflexi\u00f3n. Si la imagen de los reyes, borrosa y no tan distante como distanciada, muestra devaluado, desequilibrado y desorbitado al eje de lo que ha sido el imperio m\u00e1s poderoso del mundo, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de nosotros? \u00bfQu\u00e9 quedar\u00e1 de la nada que somos nosotros?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Los errores como erratas: el <em>hermanico<\/em> del Lazarillo se equivoca porque no se ve y queda como la errata que vemos; de mirada penetrante, quir\u00fargica, Guzm\u00e1n se ve y ve todas las erratas, advirti\u00e9ndolas una a una para que las veamos y nos veamos; velando y revelando, Vel\u00e1zquez obliga a cabalgar la mirada entre im\u00e1genes errantes y adrede erradas: para atraer adivina met\u00e1tesis en e,r,r,a,t,a y hace de ellas un arte. Al cabo de un siglo se pasa as\u00ed del error a la errata y de la errata a la fe de erratas, incluso a una fe en la errata. El yerro anta\u00f1o atribuible a que no hab\u00eda espejo, hoga\u00f1o se repite porque abundan. Quien a yerro mata, a yerro muere.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>4<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Precursor y hasta cursor de Francis Bacon, Vel\u00e1zquez violenta la imagen. La desdibuja, la desorbita, la obstaculiza, la altera. La imagen no es lo que est\u00e1 a la vista ni la mirada equivale a la vista. La mirada contradice a la vista. La niega. Dice una cosa y la vista otra. Un mirar desorientador y un ver perverso,<em> trastornado<\/em>. Un ver verdugo, de <em>vara que se corta verde<\/em>. Con la etimolog\u00eda me alejo de las palabras \u2013<em>perverso<\/em>, <em>verdugo<\/em>\u2013 para acercarme a ellas, para ver desde ellas, a trav\u00e9s de ellas, pues en lo remoto, en la ra\u00edz, est\u00e1 el espejo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">El pintor atrasa la mirada en<em> Las Meninas<\/em>. La atrasa como un reloj, velando el rostro de los reyes all\u00e1, lejos, en el fondo del cuadro, aquel rect\u00e1ngulo como de agua suspendida donde dos rostros opacados se reducen a manchas, disolvi\u00e9ndose, pareciera, rumbo al cero del c\u00e1lculo infinitesimal. R\u00edos que van a dar a la mar, Felipe y Mariana: en el azogue que fluye, lo \u00e1ulico es hidr\u00e1ulico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Facha huera, mera fachada esos rostros, borrosos como el anverso de una moneda muy gastada. A excepci\u00f3n de ellos, todo se sostiene en el presente de la cavilosa representaci\u00f3n: la infanta, las meninas, la enana, el aposentador de la reina, hasta el perro. Absolutamente todo y sobre todo el artista que se asoma detr\u00e1s del otro y mismo cuadro que para nosotros es apenas un bastidor \u2013el reverso de la moneda. Todo se sostiene con incuestionable nitidez en la luz vuelta color, menos ellos, fachada fechada, tinta extinta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">En la<em> Venus del espejo <\/em>el pintor adelanta la mirada como se adelantar\u00eda el garbanzo del <em>Guzm\u00e1n, <\/em>cuya hora pico le viene desde atr\u00e1s. Vela el rostro atras\u00e1ndolo, lo anula con el trasero de p\u00e1rpados gl\u00fateos y ojo ap\u00f3crifo, de<em> yo<\/em> <em>oculto<\/em> \u2013vuelve la etimolog\u00eda\u2013 que impone su propia mirada, desviando la nuestra, del espejo donde la mujer se mira, hacia la cicl\u00f3pea gruta donde la buscamos, donde la vemos, sombra plat\u00f3nica ella afuera en el azogue, sombras plat\u00f3nicas nosotros adentro, incorporados, encarnados en su carne rebosante al vernos vi\u00e9ndole el culo. Desde\u00f1ada, deste\u00f1ida, ilusoria representaci\u00f3n, esa Venus que se mira, velada esta vez, no por lo distancia, sino por la tentadora proximidad de la otra, la que vemos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">El cuerpo tan rotundamente representado no ha dejado de existir desde hace siglos porque es una imagen. Solo una imagen. Pero ocupa a la mirada como si estuviera presente y esparcido por doquier. Es como si la Venus del espejo apareciera en todas partes menos en el espejo: su imagen ah\u00ed est\u00e1 dem\u00e1s. Es lo de menos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Met\u00e1fora carnal: la cara como culo; y sin\u00e9cdoque visual: la parte por el todo y todo por la parte. El cuerpo se dice y seduce: atrapa a la mirada. Desnuda, la Eva barroca est\u00e1 para ser vista, no para verse: el espejo es una hoja de parra. Que se desvista para ser vista la coloca en el sereno volumen de la carne, no en el anor\u00e9xico plano del azogue. Reina m\u00e1s que los reyes, quienes apenas fugazmente \u2013y muy borrosos\u2013 asoman en el distante espejo, como si les faltara suficiente realidad \u2013o realeza\u2013 para rebasar la imagen ahogada, enmudecida, que intriga pero nada dice y a nadie seduce.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">La imagen como errata estructurada y progresiva: el trasero no nos deja ver ni vernos en el espejo donde la mujer se ve. El trasero es nuestro espejo. En \u00e9l nos demoramos, narcisos de lo ajeno, como si vi\u00e9ramos por su ojo de c\u00edclope perfecto y nos vi\u00e9ramos en \u00e9l. O con \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">El rostro, culo; la cara, caricatura. \u00bfAcaso el pintor se desdice donde dice y dice donde se desdice? \u00bfDibuja y desdibuja? \u00bfSe contradice? \u00bfAcaso pone en entredicho su maestr\u00eda o al contrario la blasona en el parpadeo heraclitano del azogue, quieta agua inquieta donde, sospechamos, no nos veremos dos veces? \u00bfSe trata de errores? \u00bfErrores premeditados? \u00bfErratas? \u00bfErratas advertidas de antemano? \u00bfErratas divertidas? \u00bfIncisivas? \u00bfElocuentes? \u00bfAxiom\u00e1ticas?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>5 <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Aqu\u00ed tambi\u00e9n todo es imagen, aunque no de cuerpos polidimensionales casados con la luz, que pueden ser reflejados por ciertas superficies, como los espejos o las aguas quietas, y que adem\u00e1s proyectan sombras susceptibles de ser representadas. La escritura no fija espacios, sino tiempos; en vez de perpetuar en la mudez de l\u00edneas y colores la mudez de la realidad, acoge como un eco latiente o latente el rumor del mundo para devolverlo al mundo. Representaci\u00f3n gr\u00e1fica de sonidos, todo en ella es huella de la voz, implicancia de presencia; las erratas, pues, equivalen a im\u00e1genes desacertadas de otras im\u00e1genes, como el rostro de la mujer en el espejo, reflejo del rostro corp\u00f3reo que es mera imagen de otra imagen, cuyos vol\u00famenes o planos f\u00edsicos caben entre l\u00edneas y colores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">En el cuadro no vale suponer un desacierto sino lo contrario: el espejo le sirve de diana al artista para dar en el blanco con su flecha, ir\u00f3nico y devastador se\u00f1alamiento que distorsiona a la insaciable imagen de la imagen, para as\u00ed sugerir y hasta subrayar la conturbada lectura que su gui\u00f1o provoca. Hay que desvestir la mirada, se nos dice. Es preciso que la vista se desvista, como la Venus en sus curvas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">El lector, como el espectador, no puede ser incauto. Debe estar pendiente de errores y erratas, que abundan y suelen empobrecer a las lecturas, aunque sin duda en ciertas ocasiones las han enriquecido. Por ello, se asegura, los errores no tienen perd\u00f3n; las erratas, s\u00ed. Es posible que hayan contribuido a conformar un saber enciclop\u00e9dico. Un sobrio diccionario de erratas, a\u00fan inexistente, permitir\u00eda establecer con certeza esas contribuciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Hay erratas hasta en la p\u00e1gina en blanco de Mallarm\u00e9. Por algo en la jerga de los impresores se llama mancha al espacio de la p\u00e1gina que el texto ocupa en la inercia del papel, dizque para darle vida, como si se pretendiera devolver las hojas del libro a la copa del \u00e1rbol talado que lo ha acogido con su pen\u00faltima sombra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Esa blancura en s\u00ed, que constituye en teor\u00eda la mancha de la p\u00e1gina en blanco, es una colosal errata. El blanco del papel mancha a la mancha de la p\u00e1gina en blanco, como el paisaje que enriquece a las ventanas las despoja de su transparencia. Por eso, aunque m\u00e1s mete\u00f3rico que te\u00f3rico, el autor del poema <em>Fe de erratas <\/em>alude a un curios\u00edsimo lector suyo, impenitente cazador de gazapos, que ha se\u00f1alado aproximadamente un centenar de ellas en la impecable p\u00e1gina del franc\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Entender la escritura como espejo de la voz acredita las erratas como im\u00e1genes alteradas de lo dictado, lo o\u00eddo o lo entreo\u00eddo: gagueras, tartamudeos, enmudecimientos ocasionados por una graf\u00eda que no ha logrado reproducir, con sus ecos visuales, lo dicho y hasta lo callado por los t\u00e9rminos que hayan sido expresados. Inimaginable, pues, la cantidad de erratas inadvertidas desde la antig\u00fcedad por sistemas prealfab\u00e9ticos como los jerogl\u00edficos egipcios o mayas y los sistemas paleogr\u00e1ficos como el lineal B.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Un copista no tendr\u00eda que haber sido disl\u00e9xico para convertir una te\u00f3rica en er\u00f3tica. Basta una desmedida inclinaci\u00f3n por la met\u00e1tesis. En cualquier caso vale agradecer que as\u00ed permita descubrir, en la sobria y pausada cogitaci\u00f3n de la teor\u00eda, el cuerpo a cuerpo del lenguaje. De hecho resulta impostergable contraponer, a la mezquindad recriminatoria de la mal llamada fe de erratas, una aclamatoria y cuasiteol\u00f3gica fe en la errata. O sea, una po\u00e9tica de la errata que la inscriba de una vez entre las formas m\u00e1s amplias de la comunicaci\u00f3n, entendida, esta, como bab\u00e9lico apoyo a la permanente construcci\u00f3n de la torre de naipes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>6<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Par\u00e9ntesis con dos premisas b\u00e1sicas para sustentar una po\u00e9tica de la errata. Una, muy antigua y abrumadora, sintetizada en la expresi\u00f3n <em>Traduttore, traditore<\/em>; otra, embrionaria aunque postulada con fuerza, que data de 1870: \u201cLa poes\u00eda debe ser hecha por todos. No por uno.\u201d La frase, del conde de Lautr\u00e9amont, cuenta con un complemento muy pertinente, que la precede en el mismo libro, <em>Po\u00e9sies II<\/em>: \u201cEl plagio es necesario. El progreso lo implica. Ci\u00f1e la frase de un autor, se sirve de sus expresiones, borra una idea falsa, la reemplaza por la idea justa.\u201d Estas dos premisas sugieren sendos objetivos complementarios en la po\u00e9tica de la errata. Por una parte, aceptar la imperfecci\u00f3n como pr\u00e1ctica necesaria, incluso deseable; por otra, establecer para la poes\u00eda el principio de comuni\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">____________<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">[Juego de los escondidos: Ducasse en Lautr\u00e9amont en Maldoror. En Lautr\u00e9amont es conde y se esconde Ducasse. A trav\u00e9s del seud\u00f3nimo se ve y lo vemos. Ah\u00ed mismo, tambi\u00e9n, desaparece. Ver y verse y ser visto escondido: la desaparici\u00f3n como imagen. Montevideano y franc\u00e9s, el yo de Isidore Ducasse es otro, otros. Es simult\u00e1neamente Lautr\u00e9amont y Maldoror y est\u00e1 sincr\u00f3nicamente en Par\u00eds y en Lautr\u00e9a\/montevideo. En ese monte y video \u2013de idea como <em>\u00e9idon<\/em>\u2013 se desdobla y se biloca. Aparece y desaparece como en gotas de azogue que sirven a la vez de imagen y espejo, luz y reflexi\u00f3n. Oblicua y distanciada presencia, como la reflejada en los espejos de Vel\u00e1zquez, pero de una din\u00e1mica dispar, pues Ducasse no se pierde en Lautr\u00e9amont ni en Maldoror. En el seud\u00f3nimo surge e insurge, se revela y se rebela. No se empa\u00f1a en la imagen, se empe\u00f1a en ella. Y se destaca.]<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">)))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>7<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Las erratas son met\u00e1foras: transforman las rectas en curvas, los senderos en laberintos, el silogismo en ilogismo y el mustio sentido ortodoxo en rica heterodoxia de contrasentidos o sinsentidos. Que algunas se deban a una elaborada dislexia es m\u00e1s que probable. Imaginemos, por ejemplo, a un piadoso y bienintencionado historiador con la requerida parsimonia notarial para elevar el argot de los pordioseros y maleantes franceses a arte g\u00f3tico. Tal etimolog\u00eda, inventada a partir del aparente v\u00ednculo entre los t\u00e9rminos, podr\u00eda resultar seductora, hasta embriagadora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">En la tradici\u00f3n oral estas met\u00e1foras son fallas nem\u00f3nicas y azares de la pronunciaci\u00f3n y la improvisaci\u00f3n que pasan inadvertidas al canon. Aedos, juglares y ministriles han puesto y quitado muchas veneradas rimas, ampliando o distorsionando ese canon, y aviv\u00e1ndolo as\u00ed involuntariamente o con empe\u00f1o. Aunque en otro registro, algo similar sucede en la tradici\u00f3n escritural, que ha contado, durante su rica y an\u00f3nima etapa medieval, con monjes cuya abnegaci\u00f3n ha deslizado numerosos ap\u00f3crifos en textos sagrados y desv\u00edos impertinentes en filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Esos manuscritos, multiplicados por los impresores que desde el siglo XV los han reproducido, han legado un invaluable acervo cultural. Espiritual tambi\u00e9n, si se recuerda que desde mediados del siglo XV, a partir de la edici\u00f3n de 42 l\u00edneas, la Biblia ha sido el libro m\u00e1s reeditado, aunque no el m\u00e1s le\u00eddo. El consecuente evangelio de erratas ocasionado por tantas diabluras caligr\u00e1ficas y tipogr\u00e1ficas ha sido aprovechado para interpretaciones doctrinales o sectarias. Otra raz\u00f3n para justificar literalmente, y como denominaci\u00f3n nada exagerada, una fe en la errata.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\"><strong>8 <\/strong><\/span><\/p>\n<p><em><strong><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Coda con cocuyos<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Zacar\u00edas advierte a los enemigos de Israel que \u201cla lengua se les pudrir\u00e1 en la boca.\u201d La amenaza, dirigida desde el Viejo Testamento a la siempre renovada Babel, desde la inalterable Sagrada Escritura a la confusi\u00f3n de lenguas, anticipa infinitas aunque in\u00fatiles fe de erratas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">La admonici\u00f3n confronta la palabra escrita con la palabra dicha, como si las lenguas solo pudieran morir bajo el cielo de la boca, no sobre papiro o papel. Lo cierto es que la profec\u00eda se cumpli\u00f3 sin piedad y al pie de la letra para un poderoso enemigo de Israel: Roma. De aquel vast\u00edsimo imperio solo quedan ruinas; y del lat\u00edn, como espl\u00e9ndidos fuegos fatuos de una lengua muerta, un pu\u00f1ado de idiomas y dialectos, lat\u00edn degenerado que a\u00fan hablamos, aunque sea para no entendernos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">El pasado, el presente y el futuro siguen bajo el cielo de la boca y entre las portadas de los libros. Alg\u00fan d\u00eda, es la apuesta de la especie, habr\u00e1 m\u00e1s presente que pasado o futuro. En ese imponderable entonces, radiadas, copernicanas, helioc\u00e9ntricas las lecturas, no habr\u00e1 que advertir las erratas. Confiadas de su papel en el papel donde se lean, ellas mismas lo har\u00e1n, con el aplomo del p\u00edcaro asomado al espejo de sus d\u00edas: \u201cEst\u00e1te como te est\u00e1s, Guzm\u00e1n amigo\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 21px; color: #333333;\">Caracas, 18 de abril 2019<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">&#8212;&#8212;&#8212;-<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 18px; color: #333333;\">* Octavio Armand (Guant\u00e1namo, Cuba, 1946). Escritor. Vivi\u00f3 durante muchos a\u00f1os en Nueva York, donde fund\u00f3 y dirigi\u00f3 la revista <em>escandalar<\/em>. Actualmente reside en Caracas, Venezuela.\u00a0<em>Piel menos\u00a0<\/em><em>m\u00eda<\/em>\u00a0(1976),\u00a0<em>C\u00f3mo escribir con erizo<\/em>\u00a0(1978),\u00a0<em>Origami<\/em>\u00a0(1987),\u00a0<em>Son de ausencia<\/em>(1999) y\u00a0<em>Clinamen<\/em>\u00a0(2012) son algunos de sus cuadernos de poes\u00eda. Sus ensayos han sido recogidos en\u00a0<em>El pez volador<\/em>\u00a0(1997) y\u00a0<em>El aliento del drag\u00f3n\u00a0<\/em>(2005). La editorial mexicana Calygramma ha compilado su obra po\u00e9tica (<em>Canto rodado<\/em>, 2017) y sus ensayos (<em>Contra la p\u00e1gina<\/em>, 2015).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 18px; color: #333333;\">Imagen: extracto de<em>\u00a0Venus del espejo<\/em>, de Diego de Vel\u00e1squez (1647).\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pregunt\u00e1ndole a un fil\u00f3sofo por qu\u00e9 aconsejaba que ninguno se mirase a el espejo con luz de vela, respondi\u00f3 que porque, reverberando aquel resplandor en el rostro, lo hac\u00eda muy m\u00e1s hermoso y era enga\u00f1o. Mateo Alem\u00e1n, La vida de Guzm\u00e1n de Alfarache, Segunda Parte, Dedicatoria a don Juan de Mendoza &nbsp; 1 \u201cDe atr\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1156,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,22],"tags":[],"class_list":["post-1154","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","category-i-materialidades"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1154"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1154\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1164,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1154\/revisions\/1164"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1156"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/edicionesmimesis.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}